Huellas presentes y ausentes del entrenador español del Moghreb Athletic de Tetuán

El Moghreb Athletic de Tetuán, tras cambiar el aspecto de su plantilla esta temporada, volvió a apostar por la escuela española a nivel de su dirección técnica. Y desde su llegada, el entrenador Ángel Viadero Odriozola, ha tenido la suerte y el mérito de ganar todos los partidos oficiales disputados hasta el momento, precisamente dos en la copa de Rey y otros dos en la liga pro.

Y aunque es muy precipitado e impreciso deportivamente evaluar profundamente las aportaciones positivas del nuevo técnico más allá de estos resultados, los análisis coinciden en que las habilidades e individualidades de los jugadores recién incorporados al equipo, sobretodo en la línea ofensiva, decidieron los partidos.

Es cierto que el técnico posea un potencial de jugadores al nivel de la competitividad de una plantilla amplia que le otorga la posibilidad de elegir entre la diversidad de perfiles y hacer las rotaciones necesarias, pero hasta el momento no se personifica aún la marca Viadero, no se identifica claramente la huella táctica del español prometedor.

La única oferta táctica en los cuatro enfrentamientos era el juego directo a través de balones largos desde una defensa muy atrasada hacia los tres delanteros, obligados a ejercer el control del balón en cualquier posición y girar en situaciones difíciles para buscar soluciones individuales.

La mayoría de oportunidades de gol fueron creadas por las entradas exitosas de los dos extremos africanos el maliense Abdulay Sisoukou y el nigeriano Toni, eficaces cuando arrancan de lejos aprovechando los espacios y el desequilibrio de los adversarios. Pocas son las ocasiones de gol estudiadas y construidas como fruto de un fondo de juego táctico distinguido, basado en combinaciones en transiciones colectivas, en automatismos arraigados en las sesiones en las repeticiones de entrenamiento, para concretar en ataques organizados.

En general, el estilo directo y las entradas por bandas y la ejecución de balones parados por la pierna dorada del hábil jugador español, Martín Bengoa, son estrategias tácticas muy fáciles de asimilar, descubrir y controlar por los equipos adversarios, teniendo en cuenta que el futbol marroquí es muy defensivo y la mayoría de entrenadores homólogos optan por el anti-juego, por la destrucción de los estilos y no para imponer sus propias filosofías de juego, construcción y creatividad. En Marruecos pocos equipos juegan a lo que se entrenan, pocos juegan a lo que saben y dominan sus jugadores y focalizan solamente bien el otro.

Sin duda el técnico español tiene que expresar más su visión técnica, establecer sus referencias tácticas y sobretodo darse cuenta de las lagunas de su defensa atrasada por su lentitud y fijar sobre las carencias en recuperar el balón, ganar los duelos y las batallas del centro del campo que necesitan, evidentemente, a un jugador carácter de Sufian Anabet y Al Hasnaoui o Al Hasnaoui destacado como verdadero pivote, y no como jugador pegado a la línea defensiva y sus centrales lentos.

En fin, tanto la cuestión deportiva como las preocupaciones del extraordinario público tetuaní se centrarán en las próximos capítulos especialmente sobre el pionero Ángel Viadero y sus capacidades en continuar acumulando victorias, sabiendo que el ritmo de la Botola y de la Copa del Rey alcanzarán sus altos niveles en los próximos partidos.

Suerte Ángel y ¡Vamos Tetuán!