La boda de la “niña tetuaní” un delito legal

Por mucho que nos enorgullecemos nosotras las mujeres de este país de los logros que hemos alcanzado. Desgraciadamente nos queda mucho que luchar.

 Un nuevo escandalo ha copado los medios de comunicación locales de Tetuán. Se trata esta vez de la celebración nupcial  de una niña recién entrada en la pubertad (proveniente de una humilde clase social) y un hombre de unos cincuenta años. La noticia que se celebró en uno de los palacios de bodas de Tetuán corrió como la pólvora en las redes sociales y sacudió a toda la sociedad causando distintas reacciones que van de indignación a aceptación.

Resulta cuasi imposible asimilar que en nuestro país, Marruecos, que tras ligeros pero turbulentos tiempos ha alcanzado varias mejoras en materia de derechos de la mujer, hoy en día, siguen en pie aunque menos visibles, prácticas medievales en plenos medios urbanos que ponen en duda todo lo alegado.

 La mujer marroquí y la Mudawana o Codigo de Familia los unen tres puntos esenciales: poligamia, matrimonio de menores y el derogado famoso Código 475.

 Lo ocurrido en Tetuán nos lleva a hojear el manual de la Mudawana que en 2004 elevó la edad mínima de matrimonio a 18 años y pocos años después se restringió la poligamia. Un estudio pormenorizado de estos avances nos desvela que realmente no se han efectuado fielmente los cambios anhelados por las organizaciones e instituciones feministas.  En cuanto, a la poligamia, en realidad ésta sigue vigente, lo que se hizo es darle a la mujer o la “primera esposa” un poder : autorizar a su conyugue desposar a una segunda; mientras que en el caso del matrimonio de menos, como el de la niña tetuaní, lo que se hizo fue otorgar a los magistrados de familia el derecho a autorizar dichos matrimonios en “situaciones excepcionales”.  Estas dos cuestiones que afectan la vida y el porvenir de la mujer marroquí están rodeadas de vacíos que son usados por algunas partes consideradas rancias y conservadoras para proteger las raíces de estas prácticas medievales

  Estas reformas en realidad han venido a suavizar estas prácticas denunciadas por feministas y activistas. Y el vacío que han dejado intencionadamente , se ha convertido en una solución para quienes abogan por la poligamia y el casamiento de menores.

 Esta situación nos hace preguntar si dichos vacíos o excepciones delatan el desinterés  de erradicar por completo estas prácticas -consideradas hoy en día delitos- por parte de quienes se encargan de la toma de decisiones debido a su incapacidad de afrontar a una clase social conservadora que va en aumento. También y un poco lejos de las disposiciones legales, nuestra sociedad y su cultura que en general se caracteriza por su inmutabilidad tiene cierta culpa. Una reforma y reestructura social nos ayudará a combatir este modus vivendi de matiz machista medieval.