2017/08/17

LAS PORTEADORAS DE LAS ADUANAS: UNA EXCEPCIONALIDAD EN LA AGENDA DIPLOMATICA DE MARRUECOS Y ESPAÑA

chamalpost - Salma El Azrak

El narcotráfico, las delimitaciones de los espacios marítimos (la pesca), la cuestión del Sáhara, Ceuta y Melilla y la anterior in/emigración clandestina que hasta hace poco ha sido cedida a los subsaharianos. Son algunas de las cuestiones que forman las relaciones bilaterales entre España y Marruecos, que al mismo tiempo y en algunos casos, son concebidos como tabús y de alta sensibilidad cuyo tratamiento en el espacio periódico requiere de una selección terminológica prudencial. En general, son temas saturados y sobre los que se escribe cuasi a diario. No obstante, y lejos de estos asuntos “principales”, se encuentra una cuestión que rara vez se le otorga trascendental importancia: el negocio de las mujeres porteadoras que reflejan la fea cara de las relaciones hispano-marroquíes y las violaciones de los derechos humanos de estas mujeres que ellas mismas consienten para sustentar aquel vejatorio negocio – como única alternativa para convivir- que mayoritariamente depende de la heroicidad del sexo femenino. Quien haya entrado en Marruecos desde Ceuta o Melilla habrá visto ese chocante e impresentable ambiente donde mujeres de distinta edad se agrupan  de manera similar a la de los pingüinos cuando intentar combatir el frío antártico y guardar calor para incubar el huevo, pero en este caso, las porteadoras pretenden protegerse de los porrazos y asegurarse un “mañana” productivo.

Ante esta situación, con la que, casi el 90% de la población tetuaní está familiarizada, me pregunto cada vez que voy o vengo de Ceuta ¿ por qué la situación de estas mujeres no es considerada como una cuestión trascendental en la agenda de ambos países? ¿ cómo pueden asociaciones de aquí y allá permanecer indiferentes ante tal tragedia? ¿ por qué nos esmeramos en hablar de la otra orilla y el desentendimiento que nos ha acompañado a lo largo de nuestra historia común con España mientras que no osamos a defender a aquellas que están por detrás de la otra valla situada en el punto que separa España o Europa de África estando en el mismo continente africano? ¿ no han sido suficientes las tantas muertes en avalanchas de estas porteadoras  como para espabilar a activistas pro derechos humanos?

Sabemos de sobra, los que vivimos en Tetuán, que parte del comercio de esta ciudad descansa sobre este negocio atípico pero subliminalmente lícito entre dos países, uno de los cuales disputa de vez en cuando su soberanía sobre el territorio exportador de la mercancía. Estas porteadoras llamadas a veces despectivamente  “mulas” en referencia a los voluminosos fardos que llegan a transportar por un cobro de  a penas cinco o diez euros por cada fardo de decenas de kilógramos.

            Es cierto que  se realizaron informes y estudios sobre este fenómeno por parte de algunas asociaciones y ONGs  como la Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía pero no se han realizado importantes intervenciones resolutivas para regularizar la condición de estas mujeres. Aunque es cierto que en 2012, se firmó en Tetuán la Declaración de Tetuán sobre las mujeres porteadoras que firmaron alrededor de treinta asociaciones de ambos lados del Estrecho para trabajar conjuntamente para acabar con estas violaciones de derechos. La declaración recogía algunas recomendaciones como;  “habilitar mecanismos para que el tránsito de mercancías pudiera hacerse de forma que no perjudique tan gravemente la salud de estas mujeres” . Algunas recomendaciones hacían referencia a la urgente necesidad de reformar las estructuras arquitectónicas de los pasos aduaneros  “que para evitar situaciones trágicas o simplemente el acoso y el peligro que supone el tránsito por lugares no preparados para pasar con comodidad personas y fardos, es preciso modificar la estructura física de los túneles de paso”. En la misma declaración se denuncian los constantes abusos policiales  y la corrupción que caracteriza el cotidiano acontecer.

            Algunos periodistas y expertos españoles achacan la culpa a Marruecos por no cumplir lo establecido en un Convenio hispano-marroquí firmado en 1910 mediante el cual Marruecos se compromete a crear un puesto comercial en dicha aduana, un incumplimiento que se apoya en razones de soberanía. Otros, ven más posible una reforma de la estructura arquitectónica de dichos pasos.

            Desgraciadamente, lo único que podemos afirmar es que esta situación se ha convertido en una especie de excepcionalidad diplomática en la agenda de los dos países. Ante cualquier muerte, las máximas medidas que se toman son el cierre temporal de los pasos aduaneros y el cese, por ende, de este negocio que cada vez le arrebata la vida a una mujer marroquí que por dureza de la vida se ha decidido convertir  en una una mera porteadora de fardos a porrazos y motor  de una actividad que nunca se ve afectada por las crisis y los altibajos que caracterizan de vez en cuando las relaciones entre España y Marruecos. Porque es una exclusividad.