¿Será la liberación de los detenidos rifeños la próxima sacudida del “seísmo político” marroquí?

Después de los duros reproches  que el rey Mohammed VI dirigió a la élite política en su discurso real con motivo de la inauguración del nuevo año legislativo ante la Cámara de Representantes. Criticando rotundamente la conducta de la administración pública, aunque ésta, no se salvó de sus vituperios durante su anterior discurso de la conmemoración de la decimoctava Fiesta del Trono por “padecer deficiencia de gobernanza -que históricamente la caracteriza-, así como, y por primera vez, desvelar el fracaso de los programas de Desarrollo Humano para cumplir con las expectativas del pueblo marroquí.

  Nosotros, los ciudadanos hemos estado a la acecha del siguiente paso del monarca que nos sorprendió con su decisión de hacer de portavoz del ciudadano marroquí. Sin esperarlo, ocurre lo que jamás pensábamos que iba a ocurrir: el Rey “despacha” a varios ministros y antepone la satisfacción y el bienestar de su pueblo frente a cualquier otra cosa, incluso a aquellos que son responsables de la toma de decisiones y, a los que les alarmó previamente en su discurso de la Fiesta del Trono subrayando su desconfianza de ellos y la “poca vergüenza” que han mostrado con respecto a los intereses del ciudadano. Sin duda, este hecho fue aplaudido por los ciudadanos del reino.

  Ahora, si bien como ha dicho el rey, Mohamed VI en su discurso “estamos atravesando una nueva etapa en la que no hay diferencia entre responsable y ciudadano, en lo que a derechos y obligaciones se refiere” , ¿ no sería necesario que proceda a un  siguiente paso que sin duda alguna será recibido con gran veneración, como lo es la liberación de los presos políticos de Alhucemas? Porque al fin y al cabo, tanto el monarca como aquellos que salieron a la calle tienen un mismo objetivo: edificar un Marruecos mejor, un país reciclado y libre de todos aquellos que obstruyen nuestro camino hacia la “nueva etapa” y lleno, de aquellos que lo dan todo por tener un verdadero Estado de derecho movidos por su amor a la patria, como lo han sido y lo han hecho los jóvenes rifeños.

  Los propios líderes del movimiento rifeño, han aplaudido la decisión del monarca desde la cárcel, pero ven que esta serie de “reciclajes” y transformaciones que el Rey personalmente está llevando a cabo, ha de ser encabezada por la concesión de sus libertades y por consiguiente, tomar más en cuenta sus reivindicaciones y exigencias por las que tomaron las calles de Alhucemas hace un año.

  La  cuestión de la liberación de estos activistas está cobrando en estos tiempos gran visibilidad y proyección internacional, debido a la iniciativa del “Comité de Apoyo a los presos de Hirak Arrif” que, coincidiendo con la celebración del primer aniversario del movimiento que a su vez, conmemora el incidente trágico del “vendedor de pescado” rifeño, Mohssine Fikri -que fue uno de los detonantes que desencadenaron las protestas multitudinarias en el noreste del país, lanzó una petición de firmas para lograr la solidaridad de la comunidad mundial con los presos. La petición contó con decenas de firmas de importantes figuras a nivel mundial, como es el caso del intelectual Noam Chomsky o el director de cine británico, Ken Loarch; también de catedráticos de prestigiosas universidades como Princeton y Georgetown.

  La puesta en libertad de los detenidos activistas se está emergiéndose como un importante elemento para la imagen del país en el exterior. Teniendo en cuenta que se han involucrado en esta cuestión, partes de suma importancia en el seno diplomático mundial, como lo son representantes del Parlamento Europeo  y miembros de varios parlamentos europeos.

  Es cierto que Marruecos ha vivido un auténtico “seísmo político” liderado por el Rey. Y es indudablemente veraz que después de la tormenta siempre llega la calma y sale el sol…¿ Podrán ver el sol los detenidos rifeños después de este terremoto político?

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