2017/10/22

Serán capaces 50 segundos de cambiar la fea cara de la realidad del espacio público marroquí

Salma El Azrak - 29 أغسطس، 2017


Sí, apenas fue de cinco segundos la duración del video en el que se puede ver cómo un grupo de menores desnuda y agrede sexualmente a una joven con discapacidad mental en un autobús de Casablanca y a plena luz del día.

Este video junto al hecho de escandalizar a nuestra sociedad y movilizar a una esfera social relativamente más civilizada, ha logrado ante todo proyectar al mundo entero el feo lado de la realidad de la mujer en el espacio público marroquí.  Sí, una realidad – aunque bastante menos estremecedora que la que vivió “la chica del autobús”- que vivimos a diario todas las mujeres marroquíes en un espacio público visto como “no es territorio para mujeres” y en el que, el acoso sexual y su consiguiente asentimiento social son cómplices. La pasividad del resto de los pasajeros encabezados por el conductor pese a los gritos desgarrados de la joven es un claro ejemplo de cómo el abuso sexual en nuestro espacio público constituye un fenómeno imperceptible y del que muy a menudo se tiende a responsabilizar –por parte de ambos sexos-  a la mujer y su indumentaria que “provoca al hombre” tal como fue el caso de la joven mujer que fue acosada por decenas de hombres y perseguida por las calles de Tánger a principios de agosto.

Salma El Azrak

  Hemos de ser muy partidarios de la teoría que dicta que para medir la civilización de una sociedad o cultura solo hay que fijarse en el grado de autonomía de la mujer en los espacios públicos.  Desgraciadamente, gran porcentaje del colectivo femenino marroquí es objeto de abuso sexual y, por ser éste último un fenómeno minimizado no denunciable, muchas nos inclinamos a asimilar la idea de la incapacidad de las autoridades para remediar este fenómeno. Frente a esta realidad, un porcentaje importante de mujeres marroquíes-en su su mayoría jóvenes entre 18-30 años- se ven obligadas a ingeniar estrategias personales para superarlo con el fin de poder transitar libremente por las calle, entre esas medidas están el llevar auriculares para librarse del acoso verbal o ir acompañada de un hombre, sin importar su edad.

La gran diferencia que consiste entre la violación de esta chica y los demás casos de abuso consiste en el vídeo de los 50 segundos que logró dar visibilidad y llamar la atención de la opinión pública mundial y sobre todo, la de las autoridades locales gracias a las sentadas de organizaciones pro derechos de la mujer. No obstante, esto nos hace reflexionar sobre el futuro de la mujer marroquí y su autonomía en el espacio público, y preguntarnos: ¿lograremos contar con mecanismos de denuncia oficial para acabar con la desigualdad sexual y defender su integridad física y moral en el espacio público?  ¿ haría falta nuevos sacrificios para erradicar este fenómeno tal como fue con la abolición del Código Penal 475 ?